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El dilema legal por una embarazada suicida

BBC Mundo
 
4/3/2013

Cuando Bei Bei Shuai estaba en su octavo mes de embarazo, su novio -el padre del niño- decidió romper su relación.

Desconsolada, Shuai, que trabajaba en un restaurante chino de Indianápolis, en Estados Unidos, decidió tomar veneno para ratas en un intento de quitarse la vida.

Según los documentos que maneja el juzgado, Shuai dejó una nota dirigida a su exnovio en la que informaba que iba a quitarse la vida y también la de su bebé.

La nota escrita a mano es la base del caso contra Shuai, que sobrevivió a su intento de suicidio y tuvo al bebé. No obstante, el pequeño murió cuatro días más tarde.

Por eso, a Shuai le acusan de intento de asesinato y feticidio.

El estado de Indiana recientemente aprobó una ley que prohíbe poner fin a un embarazo de una manera diferente a un aborto. Además, el estatuto de crímenes de ese estado tiene un apartado que señala específicamente que la muerte intencional de un feto es crimen.

El fiscal del caso, Terry Curry, explica que según la asamblea legislativa de Indiana, el feto tiene un estatus diferente a la madre. Por ello, señala, el hecho de que Shuai dejase una nota en la que explicaba su intención de matar al feto y a sí misma, deja claro que violó la ley.

¿Cargos justos?
Pero no todos piensan que los cargos son justos.

Durante 200 años, la ley ha protegido a las mujeres embarazadas, no las ha procesado, explica Linda Pence, la abogada defensora. Para Pence, no es probable que el veneno matase al bebé y cree que presentar cargos contra Shuai por tratar de quitarse la vida la sitúa en desventaja respecto a la mayoría de los ciudadanos.

Según su interpretación, cualquiera en el estado puede suicidarse excepto las mujeres embarazadas, afirma.

La justicia ha rechazado el alegato de la abogada de que a Shuai se le ha negado una protección igualtaria. Pero ha excluído el testimonio del forense que indicaba que el veneno para ratas provocó la muerte del bebé.

En consecuencia, Curry afirmó que se puede ver obligado a retirar el cargo de asesinato.

Los grupos de defensa de los derechos de las mujeres embarazadas advierten que las investigaciones criminales contra las futuras madres están en alza, así como las intervenciones médicas forzadas.

Pasa todos los días

Uno de ellos, el de los Defensores Nacionales a favor de las Mujeres Embarazadas (NAPW, por sus siglas en inglés) publicó un estudio recientemente que indicaba que entre 1973 y 2005 se habían abierto más de 400 casos en los que diferentes tribunales habían solicitado a varias mujeres someterse a procedimientos médicos como transfusiones sanguíneas o cesáreas contra su voluntad.

Desde 2005 hasta hoy y sin haber realizado ningún tipo de investigación como la que arrojó los datos anteriores, ya sabemos de 250 casos, explica Lynn Paltrow, directora del NAPW.

Pasa todos los días, afirma Paltrow, quien explica que la creciente preocupación por la salud de los fetos está dejando desprotegidas a las mujeres.

Mucha gente cree que tiene derecho a juzgar a las mujeres cuando se quedan embarazadas, lamenta.

Según explica, en la actualidad hay 38 estados que contemplan en sus leyes el homicidio fetal y que sitúan los derechos de los fetos por encima de los de las embarazadas, con penas más fuertes para las acciones que acaben con la muerte del feto.

Derecho del feto vs. derecho de la madre

Siempre va a ser un problema la oposición de los derechos del feto versus los derechos de la madre, afirma David LaBahn, presidente de la Asociación de Fiscales.

Según LaBahn, las leyes generalmente han favorecido a las mujeres embarazadas como víctimas de violencia, algo que en los últimos años está cambiando.

Los ataques externos fueron los que crearon las bases de la nueva ley hasta que surgió la preocupación creciente por el aborto, explica.

Para el fiscal del caso, Terry Curry, el caso de Shuai no forma parte de una tendencia preocupante sino que es un crimen individual que tiene que ser castigado.

Hemos escuchado todo tipo de afirmaciones ridículas de que vamos a poner a la policía a vigilar a las mujeres embarazadas, que es una bola de nieve, que vamos a perseguir a las mujeres que abusan de las drogas o el alcohol durante el embarazo, afirma.

Las cortes ya han determinado que ese tipo de comportamiento temerario no constituye un crimen. Lo que distingue a ese caso es que haya manifestado explícitamente su intento de quitar la vida del feto junto con la suya cuando estaba embarazada de 33 semanas, dice Curry.

Pero para la abogada defensora, su cliente está recibiendo una mala atención: El hecho de que la mujer estuviese tan desesperada como para acabar con su vida consumiendo veneno para ratas es muy trágico, dice Pence. Para ella, la solución debería ser que se le dé protección y que no sea condenada.

El juicio de Shuai está programado para abril.

 
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